≫ Guerra Mundial Z, la mejor (única) novela de zombies

No me gustan las novelas de zombies. Siempre me han parecido unas lecturas a las que les faltaba encanto, el maquillaje que sí se puede apreciar en las películas o la falta de una trama consistente (algo que también sucede en series y películas). Son «más de lo mismo». Y entonces llegó Max Brooks con su Guerra Mundial Z y le dio una vuelta completa al género. Presenta una historia donde se recuerda cómo fue la guerra zombie, un acontecimiento del pasado reciente, analizando su origen y cómo logramos superarla. A través del testimonio de quienes lo vivieron.

Guerra Mundial Z, una historia oral de la guerra zombie

Guerra Mundial Z

En primer lugar debo decir que esta novela gana muchísimo en formato audiolibro. Dado que el autor divide cada capítulo en una entrevista a una persona diferente (de ahí su subtítulo de «una historia oral»), el cambio de voz con cada cambio de personaje hace este audiolibro de ciencia ficción aún más inmersivo. De modo que recomiendo este formato.

En lugar de presentar un mata-mata (Resident Eevil) o una de supervivencia donde los vivos se convierten en una mayor amenaza (The Walking Dead) lo que se nos ofrece es un ejercicio de worldbuilding. Resolución de problemas. Cuál es la solución para cada circunstancia. Me parece algo brillante.

¿De qué va el libro de Guerra Mundial Z?

No confundir con la película de Guerra Mundial Z. En Hollywood cogieron un poco de todo, se inventaron un mucho de lo demás, metieron a Brad Pitt y luego no estoy seguro de qué hicieron. Eso no es Guerra Mundial Z, ni se le acerca. Convirtieron lo que NO era la clásica historia de zombies en la habitual película apocalíptica de zombies. Espero que al menos le pagaran a Max Brooks.

Porque la verdadera novela de Guerra Mundial Z tiene una premisa muy interesante. Un enviado de la ONU entrevista a los supervivientes de la guerra zombie unos doce o quince años después del inicio de la infección. Supervivientes de una larga y penosa guerra de varios años (las cifras no se proporcionan).

La larga guerra zombie

Las entrevistas están ordenadas cronológicamente en función de los acontecimientos relatados. De modo que cada historia, autoconcluyente, se enlaza con las demás. Con gran inteligencia, el autor anticipa conceptos de los que más adelantes sabremos y asienta en futuros relatos algunos que se habían comentado capítulos antes, manteniendo fresca la trama para que el lector no se pierda.

De este modo tenemos relatos de los primeros casos, aislados, olvidados. Las primeras vías por las que la enfermedad se propagó a nivel global, gracias a la «mecha lenta» de algunos mordiscos.

Luego pasamos a los primeros zombies, cuando la gente sabe de ellos, los ve en algunas noticias o blogs, pero no les da importancia. Su número es reducido y no se les presta demasiada atención. Es una de las ironías de nuestra sociedad (algo que ya vi en Years and Years): el exceso de información nos vuelve ciegos ante lo que de verdad es una noticia relevante.

Y entonces llega el Gran Pánico, al mejor parte de la novela de ciencia ficción Guerra Mundial Z, cuando todo se desmorona, no por los zombies, sino porque lo que parecía lejano está en tu jardín, en tu vecindario. Y la gente huye, sin saber qué hacer, siguiendo instrucciones de gente que publica en internet: remedios que no funcionan y consejos que llevan a la muerte. Desinformación.

Luego la penosa reorganización, la nueva economía y distribución de recursos.

Después, las campañas de «reconquista», poco a poco, año a año. Por último, la reconstrucción del mundo. Todavía quedan zombies, pero quizá solo sean unas decenas de miles. No son tantos.

El gran realismo de la novela de Max Brooks

No nos engañemos. Esta es una novela de ciencia ficción. Aquí hay zombies. Sin embargo, Max Brooks no expone una novela de zombies, presenta la historia de una crisis global y cómo solucionarla. Sin héroes solitarios, tan solo el esfuerzo conjunto y los muchos sacrificios que fueron necesarios para ganar.

Todos los aspectos de la sociedad se tocan aquí. Deserciones militares, la inutilidad de la fuerza aérea o las armas nucleares, lentitud burocrática, fanatismo religioso, saqueados, nueva economía, guerras civiles, pueblos aislados que deben ser abastecidos por aire, casas a prueba de zombies. Mi enamoramiento personal: ¿qué papel jugaron los castillos medievales en la Guerra Mundial Z? ¿Por qué las catacumbas de París fueron una trampa mortal? En serio, ¿cómo se le pudo llegar a ocurrir eso? Toda mi admiración a Max Brooks.

¿Qué papel jugaron los castillos medievales para combatir a los zombies? Clic para tuitear

Guerra Mundial Z es propaganda americana sin vaselina

Lo que no le perdono al libro es su marcado carácter ideológico. Es tan descarado (a veces condescendiente) que me hacía poner los ojos en blanco con algunos diálogos.

América es el mejor país del mundo, siempre lo ha sido. Los entrevistados de Guerra Mundial Z te lo dirán. Verás a los buenos siendo muy buenos y los malos solo un peldaño por debajo de Hitler. Es fácil reconocerlos, solo tienes que mirar su país de origen.

¿China? La responsable de todo, y unos genocidas. ¿Cuba? Oportunistas. ¿Corea del Norte? Nos dejaron en la estacada. ¿Irán? A tirar bombas nucleares. ¿Los rusos? Unos comunistas pero con mucha religión (¿en serio, Max? ¿En serio?), que ejecutan disidentes y encima tienen a las mujeres disidentes pariendo vástagos para «familias de bien» al estilo El cuento de la criada.

¿Y qué pasa con nuestros aliados?

Inglaterra y Francia las pasaron canutas, un minuto de silencio por ellos. ¿El presidente de los Estados Unidos? El hombre más grande que jamás haya existido. ¿Japón? Un gran aliado, muy inteligente. ¿Israel? El país más generoso del mundo. ¿Y los marines? Gracias a Dios los marines existen.

¿Recomiendo leer el libro de Guerra Mundial Z?

Por supuesto. Pese a esa última queja ante la descarada carga ideológica Guerra Mundial Z sigue siendo una novela muy entretenida, original en un subgénero que no da muchas posibilidades para serlo, y con una inteligente estructura de su trama.

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