≫ Hyperion, de Dan Simmons. Magnífica. Compleja. Poética

Hoy os traigo una de esas novelas que no es fácil reseñar. Y es que Hyperion, de Dan Simmons, es la obra maestra de un gran escritor. Tremendamente compleja, sí, pero a la vez resulta ser uno de esos libros pasapáginas que avanzan sin descanso. Una extraña combinación que hace de Hyperion una novela de ciencia ficción de la que se hace necesario hablar, aunque sin estar muy claro cómo enfocarla.

Los cantos de Hyperion, primera parte

Hyperion, de Dan Simmons es un raro ejemplo de buena literatura, buena trama y buenos personajes. Todo en uno. Los premios que se llevó (Hugo y Locus) no son una exageración, pues casi treinta años después de su publicación sigue siendo una obra fresca, con ideas innovadoras y una historia que engancha y, aún más importante en esta historia, emociona. El relato de Hyperion emociona al lector con cada nueva historia y cada tragedia.

Siete peregrinos, seis historias

Hyperion

Hyperion es un planeta que no pertenece a la Hegemonía. Ha mantenido un estatus colonial durante demasiado tiempo, pues las inteligencias artificiales del TecnoNúcleo (una civilización puramente digital) han querido mantenerlo aislado. Pero ahora los éxters, seres apenas humanos tras siglos viendo como nómadas espaciales, amenazan con conquistar Hyperion. Y la Hegemonía no va a permitirlo.

Siete individuos, ciudadanos de la Hegemonía, son escogidos por la Iglesia del Alcaudón para realizar un peregrinaje a Hyperion, donde está el Alcaudón, Señor del Dolor, un ente de gran poder capaz de manipular el tiempo. Una terrible deidad a la que temer, pues nadie comprende qué es.

Ni de dónde, o cuándo, viene.

El peregrinaje en sí es muy interesante, pues una vez lleguen a las Tumbas del Tiempo el Alcaudón concederá un deseo a uno de los peregrinos y los demás serán ejecutados, probablemente empalados en las ramas del Árbol del Dolor.

Pero para «amenizar» el viaje a Hyperion los peregrinos deciden relatar sus historias personales, en un homenaje a los Cuentos de Canterbury, con la esperanza de obtener información que les ayude cuando se presenten frente al Alcaudón.

Padre Hoyt, el calvario de un hombre de fe

Un sacerdote viajó al planeta de Hyperion para estudiar a los kibura, una tribu de peregrinos humanos cuyo rastro se perdió. También el sacerdote desapareció, pero encontraron su diario. En el relató su tiempo vivido con los salvajes, seres que no parecían envejecer ni reproducirse, y cuya religión incomprensible tenía algo que ver con el Alcaudón.

Y descubrir el qué solo trajo dolor. Mucho dolor. Ahora el padre Hoyt peregrina para poder aliviar ese sufrimiento. En vida o en muerte.

Coronel Kassad, un amor a través de los campos de batalla

Esta es la más extraña de las historias de Hyperion. Un relato de cómo un soldado se enamora durante su entrenamiento de una mujer que no está seguro de si es real o a una simulación, y luego no sabe si es humana o una creación del Alcaudón, o si pertenece a su línea temporal o proviene del futuro. Todo muy raro para motivar a un personaje obsesionado con matar a la deidad que es el Alcaudón. Buena suerte, Kassad.

Silenus, el poeta de Vieja Tierra

Nací en Tierra, en Vieja Tierra, en la época del Gran Error pero antes de que todo se fuera definitivamente a la mierda. Y me importa un comino si no me creen.

La historia de un hombre criado en la decadente sociedad de un mundo que se colapsaba sobre sí mismo, parte de una familia que ignoró el fin del mundo (con fiestas, recitales de poesía y ocio despreocupado) hasta el último momento. Privado de la palabra y determinado a recuperarla, alcanzando la fama literaria, para caer en el vacío existencial de sentir que su obra era un fraude.

En busca de su musa, admitido en la decadente corte de Triste Rey Billy. Siempre en busca de su musa, la que sea. Alguien, o algo, que le permita acabar sus poemas. Cueste lo que cueste.

Sol Weintraub, el padre de una hija en extinción

La más desgarradora de las historias que leerás en Hyperion. Puro sufrimiento entre palabras. La lucha de un matrimonio por curar la enfermedad de su hija universitaria, una terrible afección que hace que retroceda en el tiempo, haciéndose cada vez más joven. Una chica, luego una niña, una niñita, un bebé… Olvidando recuerdos que ya no ha vivido (su novio, sus amigos, a sumar y restar…), directa hacia el día de su nacimiento. Hacia el momento en que ya no estará viva.

Pura angustia de leer. El tiempo arrebatando vidas, pero en un implacable retroceso.

Lamia, la detective de máquinas asesinadas

Una historia policíaca de corta duración, con el propósito de resolver el «asesinato» de un androide, donde víctima y cliente son el mismo (al estilo de Altered Carbon). Un vistazo rápido y muy eficaz a las fuerzas ocultas tras la guerra con los éxter y los oscuros intereses del TecnoNúcleo respecto al planeta Hyperion. Cuando por fin empezamos a ver cómo se conectan las historias de los peregrinos.

El cónsul sin nombre

Es el primer personaje que conocemos, el que nos introduce en el trasfondo del peregrinaje a las Tumbas del Tiempo. Pero es el más misterioso, poco sabemos de él, hasta el punto de que no conocemos su nombre.

Hyperion, una historia sobre el tiempo, la resurrección y la vida

Tres son los conceptos que destacaría sobre la temática de Hyperion: el tiempo y cómo se distorsiona; la resurrección del cuerpo y de la mente, junto con sus consecuencias; y la vida y qué significado tiene realmente para quien la vive.

La resurrección y la vida

La resurrección en Hyperion se presenta desde tres enfoques. Por un lado está la resurrección del cuerpo, una simple regeneración que no implica que ese ser biológico sea la misma persona. Tan solo un ser de carne y hueso, sin rastro de lo que una vez fue.

En segundo lugar está la resurrección espiritual, enmarcada en la historia del poeta Silenus. Su epopeya de caer en lo más bajo de la capacidad mental y alzarse como genio, de haber encontrado un lugar en el mundo.

Por último está la resurrección de la mente. La historia del ser que fue fabricado para ser John Keats, un poeta del siglo XVIII al que Dan Simmons adora hasta el punto de usar su vida y obra para crear Hyperion (nombre de un poema inacabado de Keats). Pero el ser fabricado sabe que no es auténtico, que es una construcción. Puede ser John Keats, con sus recuerdos, su vida, sus sentimientos, pero incapaz de hacer lo que él hacía. Otra historia de dolor a la novela de Hyperion.

La angustia de vivir

El elemento común a los peregrinos, además del Alcaudón, es cuánto sufren en su vida. E Hyperion nos muestra muchos tipos de sufrimiento. Para el padre Hoyt es dolor; para Kassad, odio; Silenus, frustración; Weintraub, perder una hija. Un sufrimiento que nace de la ignorancia, del no conocer la respuesta a lo que están buscando.

En este aspecto tiene una gran presencia la religión y la fe. Aquí no hay una construcción de nuevas religiones, sino un repaso, desde la nostalgia que caracteriza a la Hegemonía, a cuál es el mensaje de las religiones antiguas. Cómo puede el cristianismo, el judaísmo, explicar los increíbles sucesos que padecen los siete peregrinos. ¿Qué hay que aprender, interpretar, para dar con la solución para el sufrimiento?

Tiempo y nostalgia

Uno es el tiempo y cómo pierde su concepción lineal para unos personajes cuya psicología hace que revivan acontecimientos o se obsesionen con otras épocas. El tiempo es un elemento que no fluye como debería en la novela de Hyperion. Por varios aspectos.

En primer lugar está el propio Alcaudón y los campos antientrópicos de las Tumbas del Tiempo, un concepto que se repite a menudo para dar a entender que ese lugar de peregrinaje proviene del futuro (una fecha incierta) y retrocede en el tiempo. Dan Simmons le da una vuelta a los viajes en el tiempo.

Luego está la Hegemonía. Una sociedad obsesionada con el mundo que perdieron, Vieja Tierra, la sociedad que se nos presenta en Hyperion está estancada tecnológicamente ante una enfermedad de nostalgia, de no querer avanzar como si así lograran mantenerse ligados a su planeta natal. Con diversos mundos terraformados para recordar un aspecto del pasado: Japón, Indonesia, Roma… Un lugar donde el tiempo no transcurre, solo los años. Todo permanece igual en una burbuja temporal de gente que vive sus vidas sin ambición alguna.

El único fallo de la novela de Hyperion

Existe un problema con la novela Hyperion, y es el hedcho de que no está completa. Así es.Hay quienes dicen que es un nuevo homenaje a Keats y su inacabado poema Hyperion, pero la verdad es que el libro original era demasiado largo, y se optó por dividirlo en dos volúmenes: Hyperion y La caída de Hyperion.

De modo que, yo te aviso, se hace necesario leer los dos libros para obtener el deseado final. Ahora mismo me hallo embarcado en la segunda parte, así que pronto habrá una reseña.

¿Es esto un menoscabo para el libro? Pues sí, a mí me dejó un poco chafado ver que faltaban pocas páginas y aquello no parecía terminar. Y, de repente, se acabó. Me dejó con ganas de más, pero en el mal sentido. Yo quería haberlo acabado. Ahora debo seguir leyendo para enterarme de qué les sucede a los peregrinos.

No obstante, me han prometido que merece la pena seguir. Y les creo. Porque el viaje que he contemplado en Hyperion ha sido asombroso como pocos he visto en la literatura de ciencia ficción. Leeré más, desde luego. Hyperion entra entre mis recomendaciones literarias. Además, está disponible en formato de audiolibro de ciencia ficción.

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